Artículo de Nagore Cebrián García

La décima sesión del seminario fue impartida por Fernando Altamira, investigador sobre
diversidad sexual y de género en Cooperación al Desarrollo desde una mirada interseccional.
Fernando es diplomado en Trabajo Social, Desarrollo y Cooperación Internacional y Salud Mental
en situaciones de violencia política y catástrofes y tiene un máster de Cooperación al Desarrollo,
la verdad que somos muy afortunados de haber tenido a una persona como él para abordar la
sesión de Diversidad Sexual y de Género.

Cómo preparación previa a la sesión Fernando nos invitó a leer varios documentos relacionados
con el tema, invitándonos a reflexionar acerca de la DSG. Para comenzar la charla cada
participante se presentó compartiendo qué se le viene a la cabeza al escuchar el concepto
Diversidad Sexual y de Género. A todos nos venían ideas parecidas, entre ellas, el colectivo
LGTBI(Q+), respeto, libertad de expresión, amor e igualdad fueron las palabras más repetidas.
Tras este primer contacto, Fernando nos habló sobre el modelo dominante haciendo un símil
con un rayador de queso, el rayador agarra el queso y lo raya de tres formas dependiendo la
cara que elijas (aunque todas se complementan), al igual que el modelo dominante seduce a las
personas con intereses neoliberales, etnocéntricos y heteronormativos, formando así el modelo
dominante habitual. De esta forma, el colectivo LGTBI es uno de los colectivos más vulnerables
y es el que sufre de manera más directa la violación de los derechos humanos. Sin embargo,
aunque esto este comprobado, las ayudas recibidas son mínimas y la cooperación
transformadora no normativa es fundamental para el reconocimiento de las diversidades
culturales, sociales, de género, de orientación sexual, etc. En este punto nos encontramos con
(H)ABIAN, estrategia de educación para la transformación social en Euskadi, en la cual se
incorpora recientemente conceptos como la orientación sexual la relación heterosexual entre
hombres y mujeres, la DSG o cuestiona el modelo heteronormativo.

En cuanto a la diversidad sexual y de género se refiere, el sistema sexo-género aborda tres
dimensiones (sexo, género y deseo) y dependiendo de la combinación entre ellas la sociedad se
podría categorizar en “los que siguen la norma” y “los excluidos”. Con el paso del tiempo la
forma de pensar de la sociedad ha cambiado y aquellos que antes pertenecían al grupo de “los
excluidos”, como podrían ser los gays y las lesbianas, han pasado a ser de los que “siguen la
norma” y en el otro grupo estarían los machirulos, marikas, afeminados y un largo etc. Hace
unos años (e incluso a día de hoy en algunas comunidades) se veía mal a los homosexuales en
toda su totalidad; no obstante, a día de hoy no están tan mal vistos aquellos homosexuales que
siguen la norma (por ejemplo, quienes son hombres y parecen hombres, aunque salgan con
otros hombres) son aceptados socialmente ya que responden a un modelo heteronormativo y
quienes no la siguen (por ejemplo, hombres afeminados que tengan pareja hombre) siguen
siendo excluidos socialmente. A demás, a lo largo de la historia se ha visto como dentro de los
propios movimientos reivindicativos se oprime a ciertas personas por ser diferentes al resto, al
final el opresor puede estar dentro del colectivo o fuera. Otro aspecto a tener en cuenta es que
el entorno de cada individuo hace que su realidad sea más complicada o menos complicada, no
es lo mismo ser un hombre de piel blanca y transexual a ser una mujer de piel negra y transexual,

puesto que ella se encontrará más obstáculos en la vida que él. Es por todo esto que hacen falta
cambios legales, educativos, publicitarios … para hacer una sociedad más equitativa y que cada
persona, solo por el simple hecho de ser persona, tenga en la vida las mismas oportunidades
que el resto de las personas. Y para eso hay que priorizar lo urgente aprendiendo de la historia
desde un enfoque psicosocial tejiendo redes para conseguir a su vez aquello que va más allá de
lo urgente.

Siguiendo la dinámica del inicio, hicimos una ronda de cierre respondiendo a la pregunta: qué
nos llevamos de la sesión. En general conocer los movimientos latinoamericanos fue algo que
nos sorprendió y nos interesó a todas, también nos impacto la represión que sufre el colectivo
LGTBI, aunque lo importante es que poco a poco se van uniendo fuerzas y tejiendo redes dentro
del movimiento y con otros movimientos, nos llevamos los avances que se están consiguiendo
poco a poco.

Para finalizar, agradecer a Fernando por haber compartido con nosotros la tarde del viernes y
habernos hecho darle vueltas a la cabeza, personalmente su charla me hizo ver que la diversidad
sexual y de género va mucho más allá del simple sistema sexual binario y que, al final, cada
individuo tiene su propia sexualidad, fruto de la combinación del sexo biológico (hombre, mujer,
intersexuales), la identidad sexual (sentirse mujer, hombre, bigénero, demigénero, agénero,
género fluido, personas del tercer sexo), la orientación sexual (heterosexual, homosexual,
bisexual, pansexual, asexual) y la expresión del género (personas femeninas o masculinas en su
totalidad o parcialidad, o personas andróginas, quienes no se catalogan como femeninas o
masculinas porque tienen rasgos de ambos géneros). También me sorprendió la cantidad de
movimientos sociales que existen y la fuerza de los mismos en comunidades latinoamericanas,
no los conocía y me resultan verdaderamente interesantes. En conclusión, cierro esta crónica
con la frase que el ponente abrió la sesión “Estaban ahí y no los veíamos”, con la que estoy
completamente de acuerdo.

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