Artículo escrito por Izaskun Serna Tamayo, estudiante del XX. Seminario de Desarrollo, Cooperación y Tecnologías para el Desarrollo Humano

En Euskal Herria hay entorno a 80 ONGs dentro de la coordinadora, de diferentes ideologías
todas y por tanto cada una con una manera de actuar diferente. Hace alrededor de 30 años, las
instituciones recibían una cantidad muy superior de ayudas y contribuciones a las que reciben
a día de hoy. Actualmente , el neoliberalismo, movimiento que se asocia con la eliminación de
restricciones, impuestos y regulaciones a la actividad económica y desprotección de la masa
trabajadora en favor de la multiplicación del capital producido por el sector privado (el
capitalismo toma importancia), está en auge; se refuerza el individualismo, el consumismo y
la reducción de los proteccionismos al mercado de producción local; se reduce al mínimo el
gasto público y se fomenta la iniciativa privada y privatización de empresas estatales y
servicios públicos (educación, salud, agua, telefonía, etc., es decir, todo se mueve en función
de los beneficios que de y son las élites las que definen qué privatizar). En los últimos 30
años, la sociedad se ha centrado en el crecimiento económico favoreciendo la decadencia del
ecologismo, el discurso de los derechos humanos ha perdido importancia y no utilizamos un
lenguaje claro.

Todo esto conlleva a un aumento de la brecha de la desigualdad, la cual tiene un impacto
mucho mayor en las mujeres. En el ámbito de la cooperación, las consecuencias que trae son
las siguientes: una importante disminución de fondos, como antes bien se ha dicho, a partir de
2012 y que en algunos casos se ha vuelto inexistente por lo que muchas ONGs han tenido que
dejar de funcionar. En España, la agencia estatal encargada de la cooperación internacional
para el desarrollo y orientada a la lucha contra la pobreza y el desarrollo humano sostenible,
es AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) quien ha
reducido sus ayudas en un 71%.

A partir de 2014, se dio en España un proceso de recuperación pero aún así no se han
conseguido igualar los fondos que se obtenían antes del 2012. Uno de los grandes cambios
que se ha dado ha sido el de destinar más dinero a los llamados proyectos “cemento”. Estos
proyectos se basan en largos plazos y por tanto se les da mayor visibilidad. Lo que no se da es
dinero a investigar las causas del empobrecimiento o de situaciones sociales desfavorables,
ya que esto no queda plasmado como puede ser la construcción de una escuela.

Foto: Diana Manzo. «Marchan contra proyecto eólico en Unión Hidalgo, Oaxaca». La Jornada (3-09-2007)

Ante esta situación ¿contra quién deberíamos luchar, si realmente no sabemos ni quienes son
los que en verdad manejan las grandes empresas que mueven todo el dinero? En
México, por ejemplo, Iberdrola creó un campo eólico sin ningún tipo de permiso por parte de
las comunidades, mientras que el propio pueblo en el que se sitúa no tiene todavía suministro
de electricidad. En Guatemala, la ciudad de San Pedro es la que menor porcentaje de
consumo de electricidad tiene (un %33) en todo el país, y aún así la empresa española de la
cual Florentino Pérez forma parte, creará una planta eléctrica que abastecerá a buena parte de
los pueblos guatemaltecos.

Hay muchas maneras de cooperar. En muchos países de Latinoamérica, por ejemplo, los
ciudadanos emprenden proyectos de cooperación que no les dejan llevar a cabo porque se
dice que no saben gestionarlos, ya que los formularios y papeleo que hay que rellenar para
poder comenzar con las iniciativas son muy densos y difíciles de entender. Para poder
solucionar esto se quiere llevar a personas allí expertas en ese tipo de reglamentaciones para
poder ayudarles y que les den los proyectos como válidos. Para poder aportar a la
cooperación tendríamos dos opciones: una es atacar a las consecuencias y otra a las causas,
respondiendo con presencialismo, pero es necesario responder. Dialogar con las instituciones
no suele ser muy útil ya que normalmente tienen una decisión tomada desde el principio.

Muchas veces se habla de cooperación cuando se debería hablar de procesos. Transformar un
país no es solo una cuestión que se pueda hacer mediante un simple proyecto sino
respaldando procesos, centrándonos en sectores en los que sea necesaria esa atención y
ayuda. La cooperación además no es solo un compromiso humano sino un compromiso
político. Tenemos que pensar que si vivimos en esta sociedad es gracias a que otras han sido
empobrecidas.

Para finalizar hay que decir que las claves de la cooperación que se tendrían que tener en
mente serían: estar siempre haciendo una continua reflexión, un análisis de la realidad sobre
el contexto político, social y económico; intentar cambiar las relaciones de poder; ser siempre
críticos con el sistema dominante y nuestros movimientos, cuestionar las políticas y por
último, poder recuperar la cooperación como transformación social.

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