Que una gota con otra se hace aguacero

Encuentro internacional del Foro del Agua El Salvador

Ariadna Donate – Voluntaria del grupo El Salvador

Nuestra gota de agua es importante. Pero con una sola no podemos regar las matas de café, cuidar los animales, lavar ropa ni hidratarnos para estar sanos. Para eso hace falta un aguacero. Y es por eso que ISF Cataluña trabaja día a día en el Salvador junto a su contraparte ACUA para mantener viva una red de agentes que defiendan el derecho humano al agua.

En el marco de este proyecto liderado por el Foro del Agua de El Salvador, durante la semana del 25 al 29 de abril de 2017, tuvo lugar en San Salvador el Foro Internacional “Mecanismos de participación de la sociedad civil para la aplicación del Derecho Humano al Agua des de la Gestión Pública y Comunitaria”. El técnico representante de ISF Cataluña, compartió este encuentro con representantes del Foro del Agua El Salvador, la Red de Vigilancia Interamericana para la Defensa y Derecho al Agua (Red VIDA), la Plataforma de Acuerdos Público Comunitarios de las Américas (PAPC) y la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (AEOPAS).

El objetivo de este encuentro era promover el intercambio de experiencias y recoger propuestas alternativas sobre la gestión pública y comunitaria de agua como alternativa a los APP (Asocios Públicos-Privados), incidir en el avance y aprobación de la Ley General de Aguas y liderar iniciativas de incidencia. En el marco de este evento tuvieron lugar: el Foro Internacional Mecanismos de participación de la sociedad civil para la aplicación del Derecho Humano al Agua desde la Gestión Pública y Comunitaria; el Encuentro Continental de Intercambio de Experiencias Conflictividad y Amenazas a Defensoras y Defensores del Derecho Humano al Agua; y visitas territoriales para conocer problemáticas, conflictos y prácticas organizativas alrededor del agua en este país.

Más de 600.000 personas en El Salvador no tienen acceso a este bien esencial y más de 1 millón tienen servicios hídricos deficientes, es decir: no tienen acceso a agua suficiente, segura, aceptable, accesible y asequible. Esto representaría aproximadamente el 25 % de la población total del país. El Estado salvadoreño tiene la obligación, según lo establecido por los protocolos internacionales, de cumplir con el derecho humano al agua. Sin embargo, en el país existe un daño ambiental acumulado que impacta la disponibilidad de ésta y su gobierno no tan solo no facilita este bien sino que tal y como refleja el manifiesto nacido de este encuentro, obstruye la gestión comunitaria del recurso hídrico. No podemos olvidar que en esta rica Latinoamérica la autogestión del agua es una herencia ancestral que ha permitido a sus comunidades más vulnerables acceder solidariamente a este recurso y sobrevivir (mediante Juntas de agua en El Salvador, Acueductos Comunitarios en Colombia, Comités de Agua en Bolivia y Sistemas Comunitarios en México, entre otros).

Los sistemas comunitarios de agua son los defensores de los bienes hídricos y desarrollan prácticas de gestión participativa y solidaria desde sus usos y costumbres garantizándose, mediante la gestión colectiva, el derecho al agua. Sin embargo, la gestión comunitaria no es reconocida en la sociedad y por los tomadores de decisiones políticas. Contrariamente, es perseguida y criminalizada de varias maneras: formas violentas de despojo de las infraestructuras que han sido construidas por las comunidades con su trabajo comunitario (como la minga, el convite y la ayuda mutua), amenazas de expropiación de los sistemas, criminalización y judicialización de los defensores y defensoras de agua, sobreexplotación de acuíferos, atropellos a las asociaciones comunales, persecución de sus representantes y privatización de servicios municipales. En una situación global de naturaleza compleja marcada por: la apropiación y mercantilización del recurso, la disminución de reservas de agua y el aumento de la demanda; estos sistemas no reciben ningún apoyo de las autoridades locales, nacionales y las instancias internacionales y sufren constantes amenazas por parte de los Estados que deberían protegerlos.

Frente al reto que supone este contexto global se destacó en este encuentro la fortaleza, capacidad de convocatoria y movilización del Foro del Agua de El Salvador, su importante articulación territorial (a través de mesas) así como su capacidad de incidencia hacia el poder político y legislativo. También se reconoció el potencial e interés de ANDA (empresa estatal de agua) por apoyar las juntas comunitarias. Delante de esta situación se plantearon las consultas populares como mecanismo de legitimación y empoderamiento y la formación y capacitación para mejorar la eficiencia del servicio y protegerse de la expropiación. Para hacer frente a la criminalización y judicialización de los defensores y defensoras del agua será necesario buscar mecanismos de alerta temprana así como de denuncia y defensa frente a los organismos pertinentes. Es imperioso movilizar la solidaridad local e internacional para no aislar a estos líderes.

Bajo el lema: “¡El agua no se vende, se ama y se defiende!”, se exigió el respeto al derecho a la autogestión de los Sistemas Comunitarios de Agua en El Salvador y toda Latinoamérica. Este encuentro permitió estrechar lazos entre los agentes de cambio y seguir luchando por llevar un poco de lluvia a todos los rincones del país. Seguiremos trabajando juntos para ser el aguacero que El Salvador necesita. Porque sin agua, no hay vida.

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